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Cuida tu cabello con productos ecológicos |
La contaminación, la falta de sueño, el tabaco o una alimentación inadecuada hacen que el pelo se resienta y se estropee. Pero no son los únicos factores perjudiciales; además, los componentes químicos y perfumes sintéticos que utilizan muchos productos convencionales de cosmética capilar pueden desencadenar alergias y otros efectos negativos en tu salud y la de tu pelo. Eso, sin entrar a enumerar las consecuencias del empleo de los químicos para el medio ambiente. Lo mejor, como siempre, decantarte por la cosmética ecológica certificada.
QUÉ INGREDIENTES DEBES EVITAR Tintes, fijadores, gominas, champús y mascarillas son productos habituales en nuestro día a día. Si los escoges de cosmética tradicional, ten especial cuidado al leer su composición en la etiqueta. Ten en cuenta que en la etiqueta los ingredientes se colocan según su cantidad en orden descendente (los primeros son de los que más cantidad tiene el producto). Estos son los principales a evitar. Los parabenes (metilparaben, propilparaben, etilparaben o butilparaben): La UE está convencida de la seguridad de los parabenes y ha aprobado su uso en una amplia gama de productos de cosmética e incluso de alimentación. Sin embargo, hay científicos que apuntan a los posibles riesgos de estos conservantes tan ampliamente utilizados. Estas sustancias son peligrosas porque al acumularse en la sangre pueden imitar hormonas que actúan naturalmente como el estrógeno, causando un desajuste en la función endrocrínica. Igualmente, hay un debate abierto respeto a su relación con el cáncer de mama, aunque no hay pruebas científicas que demuestren esta relación. Las combinaciones de iodo, chloro y bromo: aparecen en las etiquetas como iodopropynyl, aluminium chlorohydrate y methyldibromo glutaronitrile. Son sospechosas de ser cancerígenas y alergénicas, además de perjudiciales para el medio ambiente por no ser biodegradables. Los PEG y los componentes acabados con el sufijo –eth: Estas sustancias son emulgentes o detergentes que por sí mismos son inofensivos, sin embargo hacen la piel más receptiva a otras sustancias, lo que puede hacerla más vulnerable. Destaca especialmente el uso del sodium laureth sulfate, un detergente que genera gran cantidad de espuma, pero además puede secar el cuero cabelludo, eliminando los lípidos protectores de la piel. En la cosmética natural certificada no se permiten más de 5 PEGs por producto.
Champús y acondicionadores: de aceites vegetales Los productos ecológicos, ya sean tintes, champús o cualquier otro, son aquéllos procedentes de una agricultura libre de abonos, fertilizantes y pesticidas químicos; y en su cultivo, las prácticas que puedan dañar el suelo, la calidad del agua o el aire, y acabar con los recursos no renovables, son eliminadas o reducidas. Es decir, lo ecológico se cosecha y manipula siguiendo las estrictas normas de agricultura ecológica. En la actualidad, hay cierta tendencia a confundir entre productos ecológicos y naturales, hablando de estos últimos cuando derivan de unos ingredientes naturales, como plantas, de los que retienen todas sus propiedades; por lo que un producto ecológico es natural, pero un producto natural no siempre es ecológico. Mientras que los productos ecológicos favorecen a la salud y al aspecto del cabello, sin ser tóxicos ni provocar alergias, favoreciendo, asimismo, al medio ambiente; los convencionales pueden suponer grandes riesgos. Con la cosmética capilar ecológica, al no contener sustancias artificiales, la recepción en el cuerpo es más agradable y sus efectos son más seguros, ya que están pensados para pieles sensibles que tienen más riesgo de alergias e irritaciones. Aunque en España son aún pocas las marcas de champús y acondicionadores con certificación ecológica, podemos encontrarlas ya con líneas muy completas, especialmente si vamos al establecimiento adecuado. Los compuestos típicos de champús de cosmética natural certificada están basados en aceites vegetales, ricos en vitaminas minerales y, por supuesto, formulados sin la utilización de colorantes, conservantes o perfumes de síntesis, ni derivados de petróleo, consiguiendo con ellos los mismos efectos que con los productos tradicionales, pero de forma más natural, respetando tu piel y el medio ambiente.
Cremas colorantes capilares y colorantes capilares de origen vegetal Los colorantes capilares químicos eliminan, de forma agresiva, la pigmentación natural del cabello, sustituyéndola por un tinte sintético, cambiando completamente el color original del pelo y pudiendo dejarlo, por su utilización frecuente, frágil y sin vida. Sin embargo, los naturales estabilizan el conjunto de la estructura del cabello, sin dañarlo. Los ingredientes extraídos de las plantas refuerzan, además, el cabello, proporcionándole volumen y brillo.Hace ya casi 30 años que las mujeres usan colorantes capilares en polvo de origen natural, elaborados a partir de plantas finamente molidas, cromóforas, enriquecidas con proteínas de trigo y aceite de jojoba de cultivo biológico, que cuidan el cuero cabelludo de forma duradera desde su coloración y fortalecen su estructura. Estos colorantes deben mezclarse con agua hirviendo, formando una pasta espesa, que evita el goteo. También pueden añadirse a té negro o café, para reforzar la intensidad de su color. Más recientes son las cremas colorantes ecológicas; un producto que aporta comodidad y sencillez al proceso de aplicación, ya que no hace falta ninguna preparación, simplemente apretar el tubo que las contiene y emplear sobre el cabello. Además tienen otro importante beneficio, estas cremas pueden aplicarse fácilmente sobre las raíces para evitar el contraste tendente a aparecer entre la cuarta y la octava semana. Son elaboradas, asimismo, sin colorantes sintéticos, conservantes, fragancias ni componentes agresivos, como el amoniaco o peróxidos que normalmente se encuentran en los tintes capilares tradicionales. Están creadas a base de ingredientes naturales: colorantes de plantas, como henna de cultivo biológico, cáscaras de nuez, espino amarillo, mezclado con acondicionadores naturales, como las proteínas de trigo y la jojoba, para cuidar al máximo tu cabello.
Prepara tus propios productos • Champú de romero para cabellos secos: mezcla 15 gotas de aceite de romero con ½ taza de avena triturada. Cuando la avena absorba el aceite, se echa sobre el cabello, frotándolo bien y dejándolo unos 10 minutos. Finalmente hay que cepillar bien el pelo para eliminar todas las partículas de polvo. • Acondicionador de manzana para antes del lavado: hay que mezclar 1 huevo, 1 cucharada de vinagre de manzana y 2 de aceite vegetal. Se calienta al baño maría, y se aplica sobre el pelo. Para terminar, hay que lavar el cabello como de costumbre. • Acondicionador al ron para después del lavado: hay que batir 4 cucharadas de ron con 1 huevo, para masajearlo sobre el cabello durante varios minutos. Posteriormente, hay que cubrir la cabeza con una toalla caliente durante una media hora, para acabar enjuagándolo con agua tibia. • Tónico de ortiga contra la caspa: se prepara una infusión en ½ litro de agua hirviendo con 4 cucharadas de hojas de ortiga. Se deja macerar durante varias horas y, después, se añade ½ taza de vinagre de manzana y ½ taza de agua de colonia. Este tónico hay que aplicarlo en el cabello todas las noches. • Aceite de ricino para la caída del cabello: hay que calentar una cucharada de este aceite y masajearlo en la cabeza todos los días. • Tinte de henna: estos tintes naturales a base de polvo de hojas de henna son una manera sana y natural de teñir tu pelo sin productos químicos. Se pueden comprar en paquetes donde vienen las cantidades y el modo de empleo. Redacción: Silvia Paredes Fuentes: MegasitioMujer
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