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Detergentes y productos de limpieza |
Con los avances de la industria química, los detergentes y productos de limpieza pueden llevar hasta 400 ingredientes que, además de su actuación deseada, tienen una fuerte influencia negativa sobre la calidad de las aguas y la salud humana.
Alrededor del 20% de la contaminación que llega a las plantas depuradoras a través de la red del alcantarillado tiene su origen en los detergentes y productos de limpieza del hogar. Y, a pesar de que las plantas depuradoras son cada vez más eficaces, técnicamente es inviable que eliminen el 100% de la contaminación. Además, en épocas de fuertes lluvias, no toda el agua es tratada por una planta depuradora. Así, el porcentaje de tratamiento en España se establece alrededor del 92,5%. Sin contar que todavía hay casos en los que los hogares no están conectados a la red de alcantarillado y depuradoras, y por lo tanto, vierten el agua de sus casas, directamente en la naturaleza.
¿Por qué limpian estos productos?
1. Los detergentes consiguen su objetivo, en primer lugar gracias a sus agentes tensioactivos. Éstos reducen la tensión superficial del agua, consiguiendo que las moléculas del agua no se sientan tan atraídas entre sí y por lo tanto penetre mejor en las telas y tejidos a limpiar. Esta característica, base de todo detergente y responsable del efecto del lavado, es también responsable de un efecto nocivo para el medio ambiente: al bajar la tensión de la superficie del agua, resultan peligrosos para muchas especies de insectos, pueden dañar las branquias de los peces y aumentan la porosidad de las membranas de otros organismos acuáticos. Su nocividad depende en gran parte de su biodegrabilidad: la opción eco son los jabones, los sulfatos de alcoholes grasos y los agentes tensioactivos a base de azúcar ya que son fácilmente degradables; mientras que los alquibeneno sulfonatos lineales (LAS) y los agentes tensioactivos catódicos que se utilizan en suavizantes y detergentes de lana y prendas delicadas son difícilmente degradables.
2. Los agentes rebajadores de la dureza del agua: aumentan la eficacia de los agentes tensioactivos y son necesarios en aguas duras (como las de muchas zonas de costa). Para esto, se utilizan fosfatos, fosfonatos o percaboxilatos que son responsables de la eutrofización (desoxigenación) de las aguas. Estas sustancias sobrecargan las aguas con nutrientes, actúan como fertilizantes de las algas haciendo que se reproduzcan muy deprisa y por lo tanto agotan el oxígeno del agua. Las marcas ecológicas de detergente sustituyen los fosfatos por zeolitas, citratos y la soda; que no conllevan los efectos significativos sobre el agua que acabamos de ver.
3. Los blanqueadores o quitamanchas: las enzimas utilizadas en muchos productos de limpieza convencional como blanqueadores o quitamanchas son sospechosas de causar reacciones alérgicas. Además, muchas de estas enzimas son producidas utilizando organismos genéticamente modificados. El ingrediente con menor impacto medioambiental empleado como blanqueador es el percarbonato de sodio, que además de blanquear a cualquier temperatura, no emite sustancias tóxicas.
En muchos productos convencionales estos 3 tipos de ingredientes están ya mezclados y adaptados a una calidad media del agua. Desde el punto de vida ecológico, no obstante, es preferible adaptar la cantidad de cada uno de los ingredientes a la necesidad en función de la dureza del agua y la suciedad de la ropa.
Otros ingredientes a evitar:
-Los agentes antibacterianos, sin ninguna utilidad práctica y muy de moda últimamente en los detergentes convencionales, son difícilmente degradables y tóxicos para muchos organismos. -Los petroquímicos, perfumes, colorantes y conservantes sintéticos.
Si queremos ser consumidores responsables, podemos escoger. Decántate por los detergentes y productos de limpieza a base de ingredientes de cultivo ecológico, vegetales y minerales, respetuosos con la salud y con el medio ambiente, y observa en las etiquetas qué ingredientes lleva exactamente el producto que vas a adquirir. Especialmente si hablamos de ingredientes como los alcoholes vegetales, los aceites esenciales o, por ejemplo, el aceite de palmera, cuyas plantaciones convencionales en Asia del Sureste y otras regiones son responsables de una parte importante de la deforestación de estas zonas.
El último criterio a tener en cuenta es la fabricación, el embalaje y el diseño del producto: criterios como la utilización racional de la energía, los envases reciclables, etc. Por ejemplo, las cajas de cartón suelen ser de material reciclado o, por lo menos, reciclable en el contenedor azul. Redacción: Mark Verhlor Fuentes: Bayrisches Landesmt für Umweltschutz (www.baylfu.de). Instituto Nacional de Estadística, INE.
Detergentes y productos de limpieza
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