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Muévete hacia la quietud II

ImageLas posturas básicas del Yoga dinámico

El Yoga dinámico es una práctica perfecta que unifica la mente y el cuerpo, beneficiando cada aspecto de nuestra vida y de nuestra salud.

El yoga te ayudará a liberarte de las tensiones, ansiedades e inhibiciones que te impiden ser plena y libremente tú mismo. Aprenderás a gustarte y amarte. Se consigue simplemente prestando atención al modo en que sientes tu cuerpo cuando lo mueves en armonía y sincronía con la respiración.



Las posturas básicas


Las siguientes siete posturas constituyen el núcleo de una práctica vigorizante aproximada de 15 a 20 minutos. Recuerda que la práctica es un proceso de exploración, descubrimiento y placer, no de imposición o agresión, por lo que una actitud sensible y honesta es esencial en su indagación.


Comienza de pie con los pies abiertos a la altura de las caderas. Centra la mente en tu cuerpo, utiliza el flujo de la respiración para aumentar la concentración mental y conciencia del cuerpo. Mantén la postura con el suelo pélvico, espina dorsal, músculos de la cara y garganta (núcleo del cuerpo) relajados, los costados del tronco largos. Estableciendo una base amplia y uniforme a través de las plantas de los pies, activa suavemente éstos y los músculos de las piernas absorbiendo la energía hacia la pelvis, alargando los dedos de las manos y extendiendo los brazos lejos de las axilas a lo largo del cuerpo.


ImageCon una inspiración eleva los brazos por encima de la cabeza sintiendo el ensanchamiento y elevación de la caja torácica a la vez que alejas la base del cráneo del sacro. Espirando, regresa a la postura de pie y continúa alternando estos dos movimientos al ritmo de la respiración, sumergiéndote en las sensaciones y en la respiración tan íntimamente como te sea posible.


ImagePartiendo de la postura de pie con los pies abiertos a la altura de las caderas, entra a la postura de la silla . Con una inspiración flexiona las piernas y eleva los brazos paralelos y en línea con el cuerpo repartiendo el  peso del cuerpo uniformemente entre los pies y sintiendo la elevación de la caja torácica lejos de la pelvis. Al espirar regresa a la postura de pie. Manteniendo el núcleo del cuerpo pasivo y relajado alterna estas dos postura al ritmo de la respiración, calmada y profunda, permitiendo que ésta actúe sobre tu mente aquietándola e interiorizándola.


ImagePasa de la postura de la silla a flexionar el tronco sobre las piernas estirándolas con sensibilidad. Mantén las piernas fuertes y los pies activos ensanchando las bases de los dedos y permite que la columna se alargue desde la firmeza y espiral interna de las piernas. Relaja tu núcleo y el cuello respirando con presencia. Mantén la postura hasta que estés listo para salir a través de la postura de la silla presionando el suelo para incorporarte a la postura de pie.


Échate sobre la espalda con el cuerpo simétrico y relajado, extiende los brazos a lo largo del tronco con las manos suavemente activas y enraizadas en el suelo, alargando bien los dedos. Con las piernas flexionadas y pies a la anchura de sus caderas, espira y activa tu bajo vientre hacia la espina dorsal y al inspirar eleva las caderas del suelo y la espina dorsal tanto como puedas. Asegúrate de presionar los pies uniformemente sin despegar la base del dedo gordo del pie. Mantén la postura con la respiración calmada y completa y su núcleo suave. Con una espiración baja la espina dorsal vértebra a vértebra. Repite varias veces al ritmo de la respiración.


Con las piernas estiradas en el suelo extiende los brazos en cruz, haciendo presión con las palmas de las manos contra el suelo para mantener los brazos alargados y activos. Flexiona la pierna derecha y girando las caderas en el aire hacia el lado izquierdo reposa la cadera en el suelo antes de dejar la pierna derecha caer hacia el lado izquierdo. Mantén la postura presionando el hombro derecho con el núcleo del cuerpo relajado mientras disfrutas de tu respiración. Después de unos minutos sal de la postura y repite hacia el otro lado.


Termina la práctica vigorizante con una relajación completa, esta fase es esencial para recoger los frutos del yoga. Dedica un mínimo de cinco minutos. Échate sobre la espalda, separa las piernas a un pie de distancia, estira los brazos a lo largo del cuerpo con las palmas de las manos hacia arriba y aparta las nalgas hacia los pies.


Aporta suavidad a la pelvis, garganta, músculos de la cara y cerebro, relajando la mandíbula y la frente. Deja que esta suavidad se extienda sin esfuerzo a todo el cuerpo. Mantén y disfruta de la postura prestando atención a todas las sensaciones interiores mientras van y vienen libremente.


Cuando estés preparado para salir de la postura hazlo activando con suavidad todos los músculos y échate sobre el costado derecho hasta que estés preparado para sentarte. Sigue aún con los ojos cerrados, simplemente, sentado contigo mismo, disfrutando del juego de las sensaciones en tu cuerpo y en el entorno.  



Liliana Rivera,  formada en yoga dinámico por Godfrey Devereux en el 2002, profesora en City Yoga. C/Artistas 43
Tel:  91 553 47 51
www.city-yoga.com
www.yogadinamico.com



 
 
 
 
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