Una combinación acertada de música y yoga puede ser la clave perfecta para relajar a padres y a hijos. Unas piezas de música clásica, con sonidos y melodías suaves, que llamen al descanso y a la tranquilidad, y unos sencillos ejercicios de respiración y estiramiento os servirán tanto a tu hijo como a ti, para aliviar las tensiones y los nervios del día. Con el yoga, los niños aprenden a relajarse, y a su vez les ayuda a desarrollar su capacidad de atención, memoria y concentración, porque esta técnica milenaria, además de relajar, aporta numerosos beneficios como la adquisición de buenos hábitos posturales, canaliza la energía, y potencia la autoestima. Por otro lado la música es un elemento fundamental en la primera etapa de la educación del niño que desarrolla aspectos como la imaginación, la creatividad y la sensibilidad y memoria auditiva.
A la hora de decidir qué música les ponemos es mejor escoger piezas cortas, dado que a estas edades, cuando escuchan, tienen una capacidad de atención relativamente limitada en el tiempo, y así vamos realizando cada ejercicio de los que proponemos a continuación durante los minutos que dura una pieza de música. Escuchando piezas de música de sonidos prolongados y lentos conseguimos una respiración profunda y pausada que nos ayuda a tranquilizarnos y a calmar los nervios. Parece que con melodías de ritmos rápidos, también se acelera el ritmo de nuestro corazón, generando un mayor estrés. Por lo tanto para tranquilizar cuerpo y mente, una música suave es la adecuada. Además también ayuda a reducir nuestra tensión muscular, mejorando los movimientos y coordinación del cuerpo, debido a que el nervio auditivo conecta el oído interno con los músculos a través del sistema nervioso autónomo.
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