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YOGA: muévete hacia la quietud |
El Yoga dinámico es una práctica perfecta que unifica la mente y el cuerpo beneficiando cada aspecto de nuestra vida y de nuestra salud.
Una manera de aprender a vivir la vida más profunda, plena y auténticamente es lo que la práctica de yoga nos brinda. No sorprende que esta práctica haya durado miles de años y la razón es muy sencilla: ejercita cada músculo del cuerpo; tonifica y vigoriza cada órgano; purga y limpia los vasos sanguíneos; tranquiliza y armoniza el sistema nervioso; nutre el cerebro; realinea huesos; mejora la postura, irriga todos los tejidos orgánicos; mejora la calidad de la piel; aclara y relaja la mente; concentra la atención, genera energía y vitalidad. Pero lo más importante de todo es que el yoga te ayudará a estar cómodo contigo mismo. A medida que te encuentres más cómodo en tu cuerpo y más a gusto con tu mente, te sentirás cada vez mejor; este es el secreto del yoga.
LA ESENCIA DEL YOGA
No se trata de ser mejor persona convirtiéndose en una persona distinta. Se trata de mejorar sin dejar de ser uno mismo.
El yoga te ayudará a liberarte de las tensiones, ansiedades e inhibiciones que te impiden ser plena y libremente tú mismo. Y aprenderás a gustarte y a amarte. Se consigue simplemente prestando atención al modo en que sientes tu cuerpo cuando lo mueves en armonía y sincronía con la respiración. Sólo moverte, respirar y sentir; concederte tiempo para permanecer en quietud, escuchar tu cuerpo y sentirte tal y como eres.
El yoga no sólo se limita a la forma externa de las posturas. La clave es la dinámica interna que sostiene la postura en una quietud sin esfuerzo aparente, una quietud mantenida por la presencia mental. Prestar atención a la respiración hace que la mente intervenga en el proceso y altera la forma de las posturas convirtiéndolas en poderosos instrumentos de transformación. Esto implica que para recoger mayores frutos de la práctica ésta debe abordarse con la atención y la sensibilidad suficientes para activar e integrar cada parte del cuerpo a fin de formar un todo armónico, único y unificado. El método supone combinar el empleo de postura, movimiento, respiración, energía y conciencia de una manera equilibrada. Haciéndolo nos aseguramos que nuestra práctica nos esté nutriendo y enriqueciendo.
También es fundamental sincronizar las acciones o movimientos exactamente con la respiración. Sincronizar con exactitud la elevación de los brazos con la inspiración y la bajada de los brazos con la espiración, requiere una atención completa. Exige que la actividad corporal se sostenga plenamente por la presencia mental. Si la mente empieza a divagar, la sincronización no será completa. El silencio llega a través del establecimiento de la inmovilidad en el cuerpo y de la naturalidad de su movimiento de quietud en quietud. En su práctica el cuerpo es la puerta que conduce a la mente y la respiración es el umbral. Si la mente no se halla plenamente inmersa en la actividad del cuerpo, su falta de atención puede permitir que la agresión y la violencia se introduzcan en su práctica, comprometiendo sus beneficios. Cuando el movimiento se sincroniza plenamente con la respiración, todo el cuerpo funciona como una unidad integrada; ello da a los movimientos una naturalidad y sencillez que ralentiza la mente, estimulando la relajación, la apertura y la sensibilidad.
Por otro lado el yoga es una manera de permitir que las cosas sucedan, que la vida sea sin resistencia por nuestra parte, capacitándonos para vivir una vida más profunda, rica y satisfactoria, despertando lo que ya se halla en nuestro interior y accediendo e incrementando la gama de posibilidades que se abren ante nosotros. ¿Cómo podemos liberarnos de los velos que nos impiden disfrutar de nuestro verdadero potencial? Simplemente mediante el proceso de relajarse. El método del yoga está pensado para aportar una relajación completa. Es únicamente la presencia de tensión física, emocional y mental lo que restringe el florecimiento de nuestro potencial innato. A medida que nuestras tensiones se disuelven de forma lenta, segura y permanente, nuestro potencial completo es libre de expresarse sin trabas. Según la armonía y la integridad innatas de nuestro ser sean más capaces de expresarse, más inmunes nos volveremos al estrés y a la presión de la vida. La práctica de yoga estabiliza nuestro sistema nervioso y nuestra mente. Esta estabilidad se extiende a toda nuestra vida permitiéndonos afrontar lo inesperado con tranquila claridad. Ésta es la esencia de la mente meditativa.
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