Muchos genios de la pintura se acercaron a esta zona, buscando el contacto con la naturaleza, la inspiración, la autorrealización.
A medio camino entre la dura España y la amable Italia, en el Sur de Francia, se encuentra una tierra entre el mar, el sol y la montaña, una tierra de luz y color, una tierra que se convierte en una constante fuente de inspiración y que incita al sueño. Infinitos campos violetas de lavanda, extensos viñedos y amables olores mediterráneos nutren la imaginación de todo aquel que allí se acerca.
Cuando Vincent Van Gogh descubrió el intenso azul de Mediterráneo galo, supo que su viaje finalizaba allí, en esa zona mágica y hermosa. Ningún lugar hasta entonces puso o supo inspirarle como lo hacía lo que hoy conocemos como la Provenza. Según confesó a su hermano y mecenas Theo Van Gogh, el artista holandés estaba convencido de que en ese idílico paraje podría y sabría sacar a relucir su más honda e íntima personalidad. Allí, concretamente en la zona de Arles, donde vivió una larga temporada de su vida, pudo expresar a través de sus lienzos sus más intensas emociones, las alegrías y miserias de la humanidad. En total más de 200 obras del pintor maldito fueron ideadas y elaboradas en ese lugar, reflejo de la luz, los colores, los olores y la belleza de una zona que muchos de los grandes artistas de le Edad Contemporánea han considerado mística y misteriosa.
Junto a Van Gogh podrían citarse muchos embajadores que quedaron hipnotizados por la magia provenzal. Paul Cezanne nació en Aix-en-provence, una pequeña urbe burguesa del sur del vecino país. Este pintor francés, considera como uno de los creadores del arte moderno, nunca se decidió a abandonar aquella tierra que tanto amaba y que tanto le inspiraba. En su Provenza natal encontró la iluminación interior.
A pocos kilómetros de su ciudad se encuentra la “Sainte Victoire”, una montaña que, majestuosa, se eleva sobre las coloridas y fértiles llanuras de esta región. Cezanne la retrató casi 90 veces, encontrando en ella casi a lo largo de toda su vida una constante fuente de inspiración.
Fue tal la fascinación que la Provenza ejerció en este artista, que Cezanne afirmaba que su patria no había encontrado aún un intérprete a la altura de sus riquezas.
Sin duda alguna, él fue ese intérprete. Sus cuadros son hoy por hoy un patrimonio de la humanidad, una alabanza al color de si tierra, un canto a la luz, a la vida y a la naturaleza.
La Provenza ha marcado e influenciado los grandes movimientos artísticos de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.
Desde el impresionismo, aquel movimiento que enamora a todos y cada uno de los enamorados del color, hasta el cubismo, una corriente artística iniciada por Pablo Ruiz Picasso, Georges Braque y Juan Gris, y ya anunciada por Paul Cezanne. El pintor malagueño más famoso de todos los tiempos tituló uno de sus cuadros “Les Demoiselles d’Avignon”, verdadero paradigma del cubismo. No en vano la ciudad papal de Avignon se encuentra en el sur francés. Y todo ello pasando por el fauvismo, ese movimiento post-impresionista desarrollado por artistas como Andre Derain o Henri Matisse, que busca la fuerza expresiva del color intenso.
Muchos genios de la pintura se acercaron a esta zona, buscando el contacto con la naturaleza, la inspiración, la autorrealización. Van Gogh, Cezanne, Picasso, Gauguin, Derain o Signac son algunos de los artistas que dejaron su huella en un país que se convirtió en el mayor centro de revolución cultural después de París, y que quedará plasmada para siempre en sus lienzos.
Museo Granet
Para disfrutar de las obras de los artistas de la Provenza, uno de los museos de imprescindible visita es el Museo Granet, en la ciudad de Aix-en-Provence, capital histórica de la Provenza
En él se pueden admirar colecciones excepcionales de pintura, escultura y arqueología: 9 cuadros de Cézanne, las más grandes figuras del arte moderno: Picasso, Giacometti, Fernand Léger, Paul Klee, Balthus, G.Morandi, Bram Van Velde, N. de Staël, Tal Coat.
Un magnífico itinerario de obras del siglo XIV al XIX: pinturas flamencas, italianas y holandesas: Guardi, Rembrandt, Rubens, la escuela francesa del XVII al XIX: David, Ingres y la escuela provenzal.
Redacción: Eugenia Casanova Fuentes: Maison de la France, Turismo de Aix-en-provence
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