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25 cosas sencillas que puedes hacer para salvar la Tierra (Parte II)

Dicen que los pequeños actos son los que cuentan, y que cada grano de arena ayuda a crear una montaña. Dicen que los pequeños actos son los que cuentan, y que cada grano de arena ayuda a crear una montaña. Por eso, si estás preocupado por la salud de nuestro planeta y quieres contribuir en la lucha contra su degradación, no pienses en cómo convencer a los Gobiernos a cumplir el Protocolo de Kioto, empieza por hacer todas esas pequeñas cosas que están a tu alcance.

13. Cómo cuidar tu césped. Mantener el césped de tu casa verde parece requerir grandes cantidades de agua e incluso no ser pisado para que mantenga una cierta vitalidad. Regar, fertilizar, utilizar plaguicida y cortar el césped tiene un gran impacto ambiental. Si tienes césped, merece la pena aprender algunos métodos para cuidarlo ecológicamente.

- Coloca los filos del cortacésped en una posición elevada. No seas víctima del “síndrome del campo de golf”. Un césped sano no tiene por qué tener el aspecto de un campo de golf. Para la mayoría de las especies de hierba la altura correcta es de cinco a diez centímetros. Esto genera raíces más largas y sanas y sombrea de forma natural la tierra alrededor de cada planta, permitiéndole retener la humedad.
- Mantén las cuchillas del cortacésped bien afiladas. Los filos embotados arrancan las hojas en vez de cortarlas, debilitándolas y volviéndolas más susceptibles a las enfermedades y a ser invadidas por otras hierbas no deseadas.
- Durante los periodos secos deja la hierba cortada encima del césped, actúa como un abono natural y una capa que retiene la humedad.
- La mayoría de céspedes requieren alrededor de dos centímetros y medio de agua a la semana, aplicada lentamente para evitar que se pierda.
- El mejor momento del día para regar es a primerísima hora de la mañana; así no hay problemas de que el agua se evapore como ocurre a mediodía ni de que salgan hongos por la humedad como puede pasar por la noche.
- No despilfarres agua regando hierba que ya está seca y amarilla. Está inactiva y resucitará cuando llueva en abundancia.
- No uses plaguicidas químicos. Existen abonos naturales, como el propio césped que se corta.

14. La bolsa o la vida. Cuando vamos a comprar al supermercado damos por hecho que el dependiente nos dará todas las bolsas de plástico que necesitemos para guardar la compra. Pero las bolsas de plástico no son biodegradables y tardan alrededor de cien años en descomponerse. Además, cada bolsa emite unos cuatro gramos de CO² en su fabricación, y el total de ellas produce el 0,1% de la emisión nacional.

El 65% suele ser reutilizado como bolsas de basura, pero después la mayoría acaba su ciclo en vertederos. Y en el peor de los casos, en las costas. El 20% de la basura recogida de las playas son bolsas. Allí se convierten en trampa y pasto para la fauna marina, las aves y las tortugas.

Asimismo, la tinta que se emplea para poner la marca contiene cadmio, un metal muy tóxico. Cuando las bolsas se queman este metal pasa a la atmósfera.

Algunos hipermercados, como Carrefour o Eroski ya han empezado a retirar las bolsas de plástico de sus centros, sustituyéndolas por bolsas reutilizables, como bolsas de tela, de rafia o carritos; o biodegradables y reutilizables, como bolsas de fécula de patata, que habrá que pagar.

Si el súper al que vas aún no ha adoptado ninguna medida de este tipo, puedes contribuir a cuidar el medio ambiente yendo a la compra con un carrito de los de toda la vida. Además de ser más ecológico, te ayudará a no destrozarte la espalda cargando el peso de las bolsas.

15. Plagas y animales domésticos. Por supuesto que no quieres que tu perro o gato tenga pulgas, pero tampoco creo que quieras que lleve plaguicidas peligrosos alrededor del cuello. La producción y eliminación de estos plaguicidas contamina el ambiente y son un riesgo para la salud de todos. Afortunadamente hay alternativas.

Cada año millones de collares antipulgas van a parar a la basura y son una fuente de contaminación. Además, los plaguicidas usados en algunos collares dañan al sistema nervioso del animal.

Como alternativa a estos collares, puedes comprar aceites esenciales de cítricos o hacerlos en casa. Introduces las cáscaras de naranja, limón y pomelo en una batidora y luego las hiervas con un poco de agua a fuego lento. Cuando se enfríe la pasta frótala en la piel del animal. Usa solamente las cáscaras para que no sea muy pegajoso.
Añade levadura y ajo a la comida del animal, ambos repelen las pulgas.

Los artículos a base de metopreno, un inhibidor de crecimiento, impiden el desarrollo de larvas de pulgas.  

 

 
 
 
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