La agricultura ecológica, también llamada orgánica o biológica, es un sistema para cultivar una explotación agrícola autónoma basada en la utilización óptima de los recursos naturales, sin emplear productos químicos de síntesis u organismos genéticamente modificados (OGMs) -ni para abono ni para combatir las plagas-, logrando de esta forma obtener alimentos orgánicos a la vez que se conserva la fertilidad de la tierra y se respeta el medio ambiente. Todo ello de manera sostenible y equilibrada.
En resumen, la agricultura ecológica es un sistema de producción agraria y ganadera que proporciona alimentos de la máxima calidad a través de las técnicas más respetuosas con el medioambiente.
Su historia comenzó a partir de las reformas agrarias que se produjeron en Alemania a finales del siglo XIX.
Las dos tendencias más importantes hoy en día son la creada en 1924 por Rudolf Steiner, que propiamente no es un método es en sí mismo sino más bien un arte basado en la observación de las estaciones y las interrelaciones del mismo ecosistema a intervenir. Se requiere para ello estudiar el movimiento y tendencias de los cuerpos celestes: sol, luna, ya que es indudable la influencia que poseen sobre los ritmos de la tierra e incluso (aunque para el neófito es inútil) el estudio de los demás planetas de nuestro sistema y de qué forma influyen a su paso en la concentración de metales, por ejemplo, en las diversas partes de una planta. Es decir, en pocas palabras, "plantar y sembrar en armonía con el cosmos", es el método llamado biodinámico.
La otra es el método bioorgánico o biológico-ecológico, más científico, creado por los suizos Hans Müller y su mujer María y por el médico alemán Hans-Peter Rusch, desarrollado a partir de 1951.
En nuestro país, la práctica de la agricultura ecológica comenzó a finales de los años 80; inicialmente, el crecimiento del sector fue exponencial y más recientemente se ha producido una desaceleración de su desarrollo.
Los principales objetivos de la agricultura ecológica son: trabajar con los ecosistemas de forma integrada; mantener y mejorar la fertilidad de los suelos; producir alimentos libres de residuos químicos; utilizar el mayor número de recursos renovables y locales; mantener la diversidad genética del sistema y de su entorno; evitar la contaminación a resulta de las técnicas agrarias; permitir que los agricultores realicen su trabajo de forma saludable.
Beneficios de la agricultura ecológica
Para nosotros
- Son alimentos naturales, saludables y con todas sus propiedades nutritivas. En su producción no se emplean sustancias químicas de síntesis (pesticidas, fertilizantes) y en su elaboración no se utilizan ni organismos modificados genéticamente ni radiaciones ionizantes. Este particular método de elaboración garantiza que los alimentos conservan sus propiedades nutritivas y son de la mayor calidad.
- Por su sabor y diversidad. En encuestas realizadas a consumidores ecológicos españoles, como segundo motivo para su elección, después de que son saludables, se alega su mejor sabor. Los productos ecológicos, además de ser sabrosos, cubren una gama amplísima, desde las tradicionales frutas y hortalizas frescas, hasta la miel, las carnes, las conservas, los quesos y embutidos, el vino, el aceite de oliva, etc.
- Es de calidad certificada. Además de los controles oficiales que se efectúan a todos los alimentos, los productos ecológicos son objeto de una certificación adicional que garantiza la autenticidad de su origen ecológico. Entidades de certificación autorizadas y supervisadas por las administraciones autonómicas inspeccionan cada año a todas las explotaciones e industrias agroalimentarias ecológicas.
Para el medioambiente
- Es de producción sostenible. La agricultura ecológica es un medio de producción agraria y ganadera sostenible, es decir, perdurable, que hace un uso racional de los recursos naturales, agua, aire, suelo y no los compromete para generaciones futuras.
- Evita la contaminación y favorece la biodiversidad. Los alimentos ecológicos, al prescindir de sustancias químicas de síntesis, evitan la contaminación del aire, suelo y agua que originan los fertilizantes solubles como los nitratos o los pesticidas. Este entorno más limpio, unido a técnicas culturales más respetuosas, genera un aumento de la actividad biológica del suelo, de su fertilidad, evita la erosión y contribuye a aumentar biodiversidad asociada a los ecosistemas agrarios.
- Contribuye al desarrollo de las zonas rurales. Indirectamente, la práctica de la agricultura ecológica permite una diversificación de las producciones y el aumento del valor añadido del producto final. Además los análisis ponen de manifiesto que la agricultura ecológica requiere un mayor volumen de trabajo, por lo que genera empleo en las zonas rurales.
Tipos de Cultivos
Uno de los cultivos más usado por su practicidad es el empleo de bancales. Este sistema es básico de la agricultura biodinámica establecida por Rudolf Steiner. Consiste en hacer divisiones en el terreno de 1 metro aproximadamente de ancho y el largo que se desee. Al no dejar más de 1 metro de ancho tiene la ventaja de que se puede trabajar el bancal sin tener que pisarlo, y así no se apelmaza la tierra de cultivo. Es conveniente por tanto dejar entre bancal y bancal un paso adecuado.
En la medida de lo posible se ha de mantener una diversidad biológica, alternando o mezclando variedades distintas. La biodiversidad viene dada por la integración de componentes a distintos niveles: edáfico (lombrices, bacterias beneficiosas, hongos), especies silvestres (un 30% de plantas adventicias) y rotación de cultivos. Esta biodiversidad dentro del ecosistema agrario proporciona estabilidad, resistencia y sostenibilidad frente a sequías, plagas, etc.
Los agricultores pueden utilizar semillas cuyo origen pueden ser de cultivo convencional, debido a la dificultad para encontrar semillas producidas con criterios ecológicos. Las redes de semillas, cada vez más extensas, se ocupan de recuperar variedades de semillas locales, bien adaptadas al entorno y sin modificaciones genéticas.
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