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Ecoviviendas: un futuro natural |
Problemas como la desertificación, la tala de árboles, la destrucción de la capa de ozono o el cambio climático son algunos de los más importantes a los que el Planeta tiene que enfrentarse. Como medida para participar activamente en la conservación del medio ambiente, España ha comenzado a preocuparse por la construcción de las ecoviviendas, una solución que, aprovechando el clima y el entorno, pretende convertirse en una vivienda sana para la salud de la Tierra
Actualmente en España empieza a haber un interés generalizado por todo aquello ecológico, sostenible o simplemente relacionado con el ahorro energético. Poco a poco, comienzan a surgir los primeros ejemplos de arquitectura y urbanismo ecológicos; sin embargo, estos acercamientos son todavía tímidos y demasiado puntuales. En esta materia, los países del norte de Europa sacan una clara ventaja a España, destacando ejemplos de eco-arquitectura como los de Viikki (Helsinki), Beddington (Londres) o Kronsberg (Hanover), considerados, todos ellos, barrios diseñados con criterios globales de sostenibilidad.
¿Qué son las ecoviviendas? Según Paula Caballero, arquitecta por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid y socia del Estudio Umo, se puede denominar ecovivienda a aquella edificación que es sensible con su entorno desde su creación hasta su derribo, es decir, durante toda su vida útil. En primer lugar, debe ser una vivienda adaptada a su medio y al clima y tendrá que estar construida con materiales cuyo gasto energético, en el proceso de extracción, producción y transporte, sea el menor posible en función de la zona geográfica y los recursos disponibles. En segundo lugar, consumirá el mínimo de agua y energías no renovables, y controlará sus propios residuos y vertidos, reduciéndolos o tratándolos. Al final de su vida será posible reciclar o reutilizar el máximo de sus materiales y, por último, hay que tener en cuenta que debe ser habitada con responsabilidad y sensibilidad con el medio ambiente; de lo contrario de poco serviría. “Habitualmente, se habla de eco-edificios atendiendo tan sólo a su comportamiento en términos de consumo de energía durante su vida útil, pero realmente las edificaciones influyen en el medio ambiente de una forma mucho más compleja; por esta razón se debería considerar de la misma manera la implantación en el territorio, el impacto medioambiental del proceso de construcción, la extracción o fabricación de los materiales que lo componen y, en último término, qué sucede con los residuos que genere en el momento del derribo o desmantelamiento del edificio”, afirma Paula.
Para poder hablar de edificación sostenible, ésta debe estar integrada dentro de un modelo urbano que también lo sea, ya que de poco sirve que una vivienda sea eficaz de forma aislada si el entorno urbano es inadecuado, haciendo un uso desorbitado de los recursos del medio ambiente. En cuanto al interés por la eco-arquitectura, Paula Caballero considera que a pesar de que entre los ciudadanos hay una inquietud creciente a este respecto, las iniciativas deberían arrancar desde la administración, que puede fomentar la creación de ciudades más sostenibles que hagan un uso racional de los recursos del país. Sin un urbanismo sostenible nunca se podrán alcanzar cotas realmente eficaces de ahorro de energía y racionalización de nuestros recursos ambientales. |
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