Cada vez hay más personas preocupadas por el medio ambiente y por llevar a cabo un consumo responsable. El gusto por lo natural es una tendencia actual que está llegando con fuerza para quedarse. Sin embargo, a los consumidores españoles nos queda mucho por aprender: productos sanos, cosmética natural, alimentación ecológica.... ¿Sabemos qué es realmente natural?, ¿la diferencia entre lo “ecológico” y “natural”?, ¿conocemos la normativa?
Mark Vehrlor, socio de BioBio, nos aclara todas las dudas
MV: En primer lugar, ¿qué diferencia lo natural, lo biológico y lo ecológico?
MV: Los términos “ecológico” y “biológico” tienen una definición clara dentro del campo de los productos agrarios – definido por un reglamento Europeo . Los dos están utilizados como sinónimos.
Resumido en pocas palabras un producto “ecológico” (ecológico es más común en España que biológico – en Francia es al revés) es un producto:
- de cultivos que no hayan sido tratados con productos fitosanitarios de síntesis.
- de cultivos que mantienen la fertilidad del suelo y la biodiversidad del entorno, previenen la compactación y la erosión de suelo y aportan a los vegetales nutrientes que procedan del ecosistema.
- de cultivos cuya salud se basa en medidas preventivas, como la elección de especies y variedades apropiadas y resistentes (sin el uso de técnicas genéticas) así como las rotaciones de cultivos.
- de ganaderías con prácticas ganaderas que mejoren el sistema inmunitario y refuercen las defensas naturales contra las enfermedades, con inclusión de ejercicio regular y acceso a zonas al aire libre y a zonas de pastos.
- que ha sido transformado sin el uso de aditivos alimentarios o de ingredientes no ecológicos que tengan funciones fundamentalmente técnicas y sensoriales.
Al tratarse de una definición reglamentada, los términos “ecológico” y “biológico” se benefician de una protección, es decir que sólo se pueden llamar “ecológicos” o “biológicos” los productos que realmente provienen de la agricultura “ecológica” certificada por un organismo independiente.
El término “Natural” no es un término bien definido y, por lo tanto, carece de protección. Los fabricantes pueden llamar a su producto “natural” siempre que lo deseen, lo que explica que este término se utilice tan habitualmente y para todo tipo de productos: alimenticios, cosméticos, de construcción, de limpieza, etc.. Un producto “Natural” no ofrece ninguna garantía respeto a sus características medioambientales o de salud.
MV: Mark, hay muchos productos que presumen de ser ecológicos … sin serlo. ¿Cómo podemos saber que estamos comprando algo realmente ecológico?
MV: La manera más segura es fijarse en sus ingredientes y fabricación. Hoy en día, para casi todos los productos, los fabricantes tienen la obligación de mencionar los ingredientes en el embalaje, a veces en el idioma oficial (alimentación), a veces únicamente según un código específico (por ejemplo el INCI en cosmética).
Al informarse sobre estos ingredientes y sus características tanto positivas como negativas, el consumidor da un gran paso hacia delante, pues lo primera es estar informado; un paso tanto para el cuidado de su salud como para respeto al medio ambiente.
Sin embargo, no todos los consumidores están dispuestos a dar ese paso y demandan al mercado una solución más simple. Para ello existen los sellos o certificados ecológicos. Todos los productos ecológicos – sin excepción – llevan un sello oficial, otorgado por un organismo independiente.
Estos sellos garantizan al consumidor que realmente se trata de un producto ecológico. Certificados ecológicos en España (hay uno para cada región)
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