Bienvenido Invitado! Login Olvidé mi clave | Darme de alta Buscar
 
Consumo Responsable | Top | Turismo | Personal | Actualidad
Medio Ambiente | Naturaleza | De Ecología | Cambio climático | Solidaridad | Psicología |
Imprimir  Enviar a un amigo

Siguiendo la estela de Félix…

Image“El hombre debe amar y respetar la tierra como ama y respeta a su propia madre”. Unas palabras que en su día calaron hondo en toda una generación. Unas palabras que hoy siguen teniendo vigencia.

Cuando el 14 de marzo de 1928, en Poza de la Sal, un pueblo de la provincia de Burgos, nacía Félix, nadie, ni su propia familia, podría haber augurado que este joven e idealista personaje cambiaría el rumbo de la conciencia ecológica, tanto en España como a nivel internacional

Félix era hombre de ciencia. Se licenció en Medicina y Cirugía en la Universidad de Valladolid, y se especializó en Estomatología en Madrid. Pero desde su tierna infancia, desde aquel día en que, participando en una batida para cazar lobos, vio este noble animal, Félix intuyó cuál iba a ser su destino. Félix fue un trasgresor. Empezó a demostrarlo cuando se especializó en el mundo de la cetrería. Fue pionero en la defensa de los predadores. Una idea hoy asentada y aceptada, pero que por aquel entonces resultaba no sólo innovadora, sino contraproducente. Su temprana pasión por las aves pronto devino en un interés general por la vida salvaje en todas sus formas

Los recuerdos de su idílica infancia en los rudos paisajes castellanos motivaron esta fascinación por una naturaleza salvaje y libre. Pero pronto Félix, que al principio compaginó su pasión con la profesión, necesitó transmitir su mensaje a aquellos dispuestos a escucharle. No fueron pocos. Félix divulgó su mensaje en todos los medios a su alcance. Desde trabajos cinematográficos, hasta artículos en revistas y publicación de libros, pasando por lo que sin duda pasará a la posteridad como el gran legado de Félix: su participación en Televisión Española y sus documentales. Programas como “Fauna”, “Planeta Azul”, “El Hombre y la Tierra”, han dejado huella no sólo en los archivos de televisión, sino en la memoria de aquellos que tuvieron la gran suerte de vivir a Félix.

Félix amaba España. Y España le amaba a él y a sus ideales. La fauna ibérica le fascinaba. Pero él, persistente en su empeño de descubrir y hacer descubrir nuevos mundos, nuevas formas de vida, nuevos paisajes, traspasó las fronteras nacionales. Viajó al continente negro en busca de paraísos africanos. Consideró que América latina también estaba a su alcance.

Quizá fuera capricho del destino. O quizá fuera debido a su eterna e incorregible curiosidad. Lo cierto es que un fatídico 15 de marzo de 1980, tan sólo un día después de su cincuenta y dos cumpleaños, un accidente de avioneta acababa con su vida y con la de sus colaboradores. Ocurría en Alaska, a donde este incansable defensor de la naturaleza se había desplazado para filmar la Iditarod, una carrera de trineos tirados por perros de Alaska.

El destino quiso que la voz de este gran hombre callara demasiado pronto. Sin embargo, su eco aún suena. Suena en la cabeza de aquellos que, sentados en frente del televisor, pudieron ver, admirar y hacer un poco más suyo todo aquello que Félix mostraba. Suena en la cabeza de aquellos a quienes sus padres y abuelos hablaron del “amigo de los animales”.

Félix, el idealista, el incansable perseguidor de sus propios sueños, fue, es, y, sin duda alguna, seguirá siendo para muchos, un héroe.


Redacción: Eugenia Casanova

 

 
 
 
 
OPINE sobre el artículo
Para opinar debes estar registrado en MuchaVida. Si aún no lo has hecho puedes hacerlo aquí
 
Correo electrónico (No se mostrará):
 
Contraseña (No se mostrará):
 
Comentario:


 
Quiénes somos | Contacta | Publicidad | Política de Privacidad | Normas de Uso | Embarazo y Bebé | RSS 2.0