Pocos aspectos psicológicos están tan presentes en nuestras vidas y, sin embargo, reciben tan poca atención por quienes los viven como las fobias. Después de esta afirmación parecería que la conclusión es que no son importantes, que tienen poca repercusión en nuestra forma de vivir y sentir, o que son necesarios o “normales”.
El miedo es una reacción presente en todos los animales y también en los humanos; tiene una función de supervivencia clara, ya que por un lado prepara nuestro organismo para responder más eficazmente a una situación que podría ser peligrosa; visto así, el miedo no sólo es normal, sino beneficioso para nuestra supervivencia y bienestar. El problema surge cuando en vez de protegernos nos crea una dificultad añadida.
Otro aspecto importante es el uso de las palabra miedo y fobia. En el lenguaje popular es habitual utilizarlos como sinónimos, pero también es frecuente que se entienda que tener fobia es más grave que tener miedo. En la literatura científica, al referirse a la clasificación se utiliza la palabra fobia, pero al definirla se habla de miedo: así si la caninofobia es miedo a los perros. Entendemos que ambos términos pueden ser sinónimos.
Cuándo el miedo es un problema
Una fobia se define como un miedo intenso e irracional, que provoca una sensación de ansiedad muy elevada, tanto que hace que la persona evite la situación, cosa, animal, etc. temido; esta evasión condiciona considerablemente su modo de vida. Por ejemplo, alguien con miedo a los espacios cerrados que renuncia a un buen puesto de trabajo porque ello implicaría tener que subir diariamente a la planta 14, o un ejecutivo de una multinacional que tiene que tomarse fuertes tranquilizantes cuando tiene que realizar un viaje de larga distancia y no tiene otro remedio que subirse a un avión, o la persona que cruza la calle, incluso sin mirar, porque ve que se le acerca un perro. En estos ejemplos la persona que sufre el miedo vive su vida condicionada por la necesidad de evitar la situación temida, y cuando esto es imposible lo vive con una dosis muy alta de ansiedad. Esta claro que en estas situaciones, como en cualquiera de la vida, existe un riesgo, pero es infinitamente inferior de lo que persona que lo padece imagina, por eso decimos que es irracional, porque el peligro real y el imaginado son desproporcionados. Sentir terror al encontrarnos con un león en la acera es normal, es un animal salvaje, carnívoro y desorientado; sin embargo encontrarnos con un perro, un animal doméstico, en principio no entraña peligro.
Dicho esto la conclusión es que las fobias o miedos los creamos nosotros, por eso existen tantos miedos como nuestra capacidad creativa pueda generar; sin embargo hay algunos más habituales que otros, entre ellos figuran los miedos específicos, que hacen referencia a cosas concretas, situaciones o animales: por ejemplo miedo a las jeringuillas, a los lugares concurridos, a las tormentas, a las arañas, etc. Hay otras poco específicas como el miedo a contaminarse, miedo al éxito, miedo al fracaso, agorafobia, la fobia social, etc.
Principales problemas de los miedos
1. Nos impiden en los casos graves llevar una vida como nos gustaría (¿qué estamos dejando de hacer?).
2. Nos impiden disfrutar porque estamos con el “detector” activado por si aparece aquello a lo que tenemos miedo, estamos dando vida desde nuestra imaginación a las terribles consecuencias de aquello a lo que tememos, en vez de vivir el momento presente en toda su intensidad.
3. No nos dejan intentar aquello que tanto deseamos (miedo al fracaso), no aceptamos esa promoción profesional que nos permitiría desarrollar nuestro potencial (y si nos volvemos “prepotentes”, y si mi familia me abandona porque “no soy el de antes”, miedo al éxito).
4. Nos hacen dependientes de otras personas a las que sin querer esclavizamos porque no nos atrevemos a ir solos a casi ningún sitio (agorafobia), o vivir en permanente estado de duda, o con los ojos cerrados a lo que nos rodea o consultando constantemente a otros por que nos da miedo tomar decisiones (fobia a la duda)… Y tantas otras en función de la fobia que nos aqueje.
Efectos secundarios
Pero las consecuencias no terminan aquí, también están los efectos secundarios. La fobia es irracional, pero quien la padece suele decir que es estúpido, no su miedo, sino la persona en sí como ser humano. Hace una generalización de una serie de pensamientos (los referidos a las consecuencias de afrontar lo temido) a toda su persona, por el simple hecho de imaginar que si sube en un autobús lleno de gente se quedará sin aire y no podrá respirar y morirá asfixiado… sólo por eso es estúpido como persona, como ser humano, todo lo demás que hace en su vida, su trabajo, sus relaciones sociales, familiares, etc. no cuenta, no tacha de estúpidos esos pensamientos concretos (que son irracionales, porque no se ajustan a lo normal estadísticamente, pero no estúpidos), sino a sí mismo. Juicios que dinamitan completamente la autoestima. |