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Pez napoleón: el elefante del arrecife |
La demanda de restaurantes asiáticos esquilma sus poblaciones
El gigante más hermoso y preciado de los peces que viven en los arrecifes coralinos del Indopacífico se encuentra al borde de su extinción. Aunque nunca fue abundante, la sobreexplotación de sus poblaciones por abastecer a los restaurantes más exclusivos de China, Hong Kong y Singapur ha colapsado en pocas décadas sus pesquerías tradicionales, eliminándolo de muchos de sus antiguos paraísos.
Nuestro protagonista consume una gran variedad de peces, moluscos, estrellas de mar, crustáceos y otros invertebrados marinos, incluso presas que resultan tóxicas para otros predadores (peces espinosos, liebres marinas o peces cofre). Pero, muchos le consideran el elefante de los arrecifes de coral, un animal de grandes dimensiones (puede superar los 2 m y los 190 kg) sobre el que pesa la terrible losa de la codicia humana. Es el pez napoleón (Cheilinus undulatus), uno de los mayores peces de arrecife del mundo. Pertenece a la familia de los lábridos y es uno de los animales más solicitados por los traficantes de fauna del planeta debido a su creciente consumo en restaurantes orientales y a los pingües beneficios que reporta su comercio.
Según Ivonne Sadovy, que trabaja en Ecología y Biodiversidad (Universidad de Hong Kong) y coordina el Groupers & Wrasses Specialist Group (UICN), tradicionalmente la especie ha jugado un importante papel cultural en numerosas pequeñas islas de países en vías de desarrollo, habiéndose preservado su captura y consumo para celebraciones especiales o actos sociales en los que estaban implicados la realeza o altos mandatarios. En otros pequeños países isla, es capturado con pesquerías artesanales y supone una importante fuente de proteína para el consumo doméstico de la comunidad. Pero con el aumento de la demanda en los nuevos mercados asiáticos, la mayoría ilegales y asentados en el interior de China y Singapur, las pesquerías tradicionales dieron paso a métodos agresivos que han desestabilizado sus poblaciones y lo han situado en la categoría de “En Peligro” de la Lista Roja de la UICN.
En la actualidad, este pez disfruta de una vasta distribución que coincide con los arrecifes y la línea costera de las aguas de 48 países y territorios dependientes: desde la franja tropical que va desde el Océano Índico, el Mar Rojo y las costas de Madagascar hasta el Océano Pacífico central, islas Tuamoto (Polinesia), islas Ryukyu (suroeste de Japón) y sur de Nueva Caledonia, incluyendo el Arrecife Gran Barrera y las aguas próximas al noroeste de Australia. Sus mejores bastiones se hallan en las costas de Indonesia, Malasia y Filipinas, mientras que su presencia es esporádica en el sur de la Gran Barrera australiana y en los arrecifes Middleton y Elizabeth.
Especie sedentaria, se muestra activa durante el día, se refugia en cavidades de la pared del arrecife al caer la noche y tiende al individualismo a medida que se desarrolla. Los adultos nadan en solitario o emparejados, aunque pueden observarse grupos de entre 3 y 7 individuos. Aunque suele vivir en una columna de agua situada en profundidades de hasta 100 m, los individuos cambian de paisaje vital según su hábitat y grado de madurez: los jóvenes en aguas poco profundas del corazón del arrecife o áreas muy próximas a éste; y la mayoría de adultos en el límite exterior del arrecife, a mayores profundidades y asociados a paredes con grandes pendientes y lomas, pasillos y canales.A pesar de su vasta distribución, nunca ha disfrutado de grandes densidades, por lo que se considera una especie escasa de forma natural. Su amplísima distribución y su condición de pez han imposibilitado la realización de un censo global. No obstante, sabemos que en zonas bien conservadas, como el perímetro externo de los grandes arrecifes de coral, sus poblaciones raramente superan densidades de 20 individuos por hectárea; siendo habitual que no haya más de una decena. |
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