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¿Qué es el ecoturismo? |
La Sociedad Internacional de Ecoturismo (TIES) define ecoturismo como "un viaje responsable a áreas naturales que conservan el ambiente y mejoran el bienestar de la población local".
El genuino ecoturismo debe seguir los siguientes siete principios:
1. Minimizar los impactos negativos, para el ambiente y para la comunidad, que genera la actividad; 2. Construir respeto y conciencia ambiental y cultural; 3. Proporcionar experiencias positivas tanto para los visitantes como para los anfitriones; 4. Proporcionar beneficios financieros directos para la conservación; 5. Proporcionar beneficios financieros y fortalecer la participación en la toma de decisiones de la comunidad local; 6. Crear sensibilidad hacia el clima político, ambiental y social de los países anfitriones; 7. Apoyar los derechos humanos universales y las leyes laborales.
En la práctica, mucha gente confunde el turismo ecológico con cualquier actividad turística basada en la naturaleza. Turismo de aventura, sol y playa, acampar, pesca o cualquier actividad de convivencia con la naturaleza no necesariamente es ecoturismo, en la mayoría de los casos es solamente turismo natural o turismo verde. O peor aún, "greenwashing", un engaño mediante el cual se utilizan imágenes y la etiqueta de turismo ecológico tan solo como un medio publicitario para atraer turistas a ciertas actividades que en realidad no siguen ninguno de los principios y prácticas del ecoturismo verdadero.
El ejemplo clásico es el de un gran complejo hotelero de playa tradicional localizado cerca de un lugar prístino o de belleza singular para aprovecharse su ubicación. En general el turismo de masas produce muchos impactos negativos y solo trae beneficios económicos para los propietarios y las operadoras de turismo, sin que existan beneficios para la conservación del ambiente ni para la población local, excepto por los empleos de baja paga. Por esta razón, el ecoturismo ha sido criticado por su carencia de estándares y criterios de homologación fiables, lo que permite que se ofrezcan en el mercado mundial productos que no son ecoturismo verdadero como si lo fueran.
Resulta difícil identificar islas de excelencia en la modalidad de turismo ecológico, porque aún los lugares que cumplen a cabalidad los principios del ecoturismo, acaban resultando víctimas de su éxito, al atraer mayores cantidades de turistas, y a pesar de las restricciones de ingreso que generalmente existen, muchos impactos negativos son inevitables. Algunos de los lugares que cumplen estas premisas son: Islas Galápagos (Ecuador), Parque Nacional Marino de Fernando de Noronha (Brasil), Reserva Biológica Privada de Bosque Nuboso de Monteverde, (Costa Rica), Estación Biológica La Selva, Reserva Biológica privada de la OET (Costa Rica), Parque Nacional Kruger (Sudáfrica), Parque de la Reserva Maasai Mara (Kenia) y el Parque Nacional Turuepano (Venezuela).
Turismo sin control
Sin embargo, el desarrollo del turismo no está respetando en gran medida los criterios de la sostenibilidad o del desarrollo duradero. El uso irracional de los recursos naturales sobre los cuales reposa -costas, playas, biodiversidad marina- y la ausencia de una protección adecuada del medio ambiente está poniendo en peligro la estabilidad del sector, además de amenazar con desperdiciar el gran potencial que el turismo representa para el desarrollo de muchas zonas pobres.
Las causas son diversas: ausencia de política turística, expansión del sistema "todo incluido", incremento de las importaciones que genera el turismo, el hecho de que el criterio de rentabilidad, prime sobre lo demás, etc. Los estados no pueden ver el turismo como simple generador de dinero. La empresa turística no puede tener solamente como estímulo para su establecimiento la alta rentabilidad que pueda producir, sino que debe recordar la raíz conceptual y literal del turismo como actividad que "estrecha los lazos culturales y de amor entre los pueblos", y que fomenta "la educación, sólida y fecunda, sobre la defensa de la flora y la fauna".
La débil participación de la población local en la actividad turística y, por lo tanto, en la obtención de los beneficios de la misma es otro factor que limita considerablemente el alcance y la estabilidad del turismo. Hoy en día, la exacerbación de la competencia conlleva a que las instituciones emisoras, como los "tour operadores" y agencias de viajes, tiendan a quedarse con una parte cada vez más importante de los ingresos generados por el turismo, y que el propio flujo turístico escape al control del país.
El ecoturismo contrarresta en gran medida esa tendencia, beneficiando tanto a las empresas turísticas tradicionales nativas como a los nuevos beneficiarios, ya que ejerce sus efectos multiplicadores en las distintas zonas que se desarrolla, a la vez que prolonga la estancia del turista extranjero. |
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