El aprendiz se maravilló con aquel jardín. La disposición de los arboles, la exuberancia de las flores o el susurro de la cascada le dejaron absorto en sus pensamientos un buen rato.
Es increible!, exclamó extasiado.
El jardinero, sonriendo, le contestó - no dura mucho...porque no hay jardín sin un jardinero que lo cuide. Nos ponemos a trabajar?